No nos hagamos ilusiones. Ningún gobierno, sea del color político que sea, llegará jamás a un consenso con la oposición de turno en lo que a materia educativa se refiere. No les conviene. Juegan con el Sistema Educativo para crear ciudadanos borreguiles, que sigan sus tendencias ideológicas. No les interesa en absoluto un votante que practique la libertad de pensamiento, la crítica constructiva, la reflexión, la identidad personal y/o profesional. Son éstos conceptos muy grandes y muy peligrosos para cualquier gobierno por muy demócrata que quiera parecer.
Y si no, reflexionen conmigo. Lo primero que necesita una Ley de Educación es que no se cambie cada cinco años (siete reformas llevamos desde que tenemos democracia). Lo segundo es que esa ley tenga unos mínimos que sean obligatorios en todo el país (hasta ahora y con eso de las transferencias autonómicas, diecisiete leyes para diecisiete autonomías). Lo tercero una buena financiación económica (sin dinero no hay reformas que valgan). Y por último, y lo más importante de todo, obtener el consenso de los profesores, que son los que están al pie del cañón día a día y los únicos capaces de determinar si esas leyes y normas que se hacen a nivel de despacho por eminencias en educación, son factibles de realizarse en el aula.
Por otra parte, hay que ofrecer al alumnado alternativas diferentes. Desde que un chaval tiene doce o catorce años, (salvo honrosas y contadas excepciones), sabemos los profesionales si ese alumno va a ser un magnífico universitario, un excelente técnico o un extraordinario obrero en otras profesiones u oficios. Esto es lo que hay que fomentar y financiar, que cada cual se dedique a aquello para lo que verdaderamente esté capacitado. Esto sí es igualdad de oportunidades y no lo de " café para todos". Y no se engañen, para esto hace falta un montante de euros que hoy por hoy, en nuestro país, no hay un gobierno dispuesto a ponerlo sobre la mesa.
Mientras nos perdamos, o mejor dicho, se pierdan los gobiernos de turno en bagatelas y tonterías, seguiremos creando analfabetos potenciales, que al fin y al cabo, es lo que les interesa.
Un profesional con vocación de educar (además de la de cobrar), no puede entender nunca cómo el gobierno y la oposición se enfrentan por cuestiones como la religión, las horas del catalán y otras ridiculeces varias, mientras el informe PISA sigue diciendo que nuestros alumnos carecen de los medios instrumentales básicos en Lengua(española, por supuesto) y Matemáticas. ¿Cuándo se enterarán de una vez de lo que realmente es importante? ¿O es que no les viene bien enterarse?