sábado, 18 de mayo de 2013

LA DESIMPUTADA


En contra de las opiniones de contertulios y articulistas varios, no creo en absoluto que la desimputación de la Infanta Cristina sea buena para la Monarquía. Es más creo que la perjudica notablemente.
  En primer lugar, deja sin valor las palabras de su propio padre, S.M. el Rey, que en la Nochebuena del pasado año nos aseguraba que todos los españoles deben ser iguales ante la ley. Claro, todos, menos su familia. Además si nos fijamos en los verbos, la cosa queda más clara aún; entre el "deber" y el "ser" hay un abismo insondable en éste nuestro país.

Por otra parte, el ciudadano medio no puede entender en absoluto cómo se desautoriza de esta forma la decisión de un juez que es el investigador del caso, máxime cuando el ser imputado en una causa no significa ser culpable. Y para más inri se le acusa al magistrado de querer convertirse en un juez estrella  por atreverse a ir  contra  las altas personalidades del Estado. ¿No es esto de lo mismo que se acusaba al juez Garzón?
 Qué cosas ¿verdad? Siempre las mismas frases y los mismos calificativos cuando se toca a según quién.

Además, la desimputada, con todo mi respeto, y mal que le pese a muchos, es una mujer del siglo XXI, culta, universitaria, insertada en el mundo laboral y perfectamente capaz de reconocer si las finanzas de su hogar "daban para tanto cómo destacaban". Una mujer con un alto número de privilegios que sigue manteniendo incluso en estos momentos, pues cuando seis millones de sus conciudadanos están en paro; cuando muchos de ellos tienen que recurrir a los servicios sociales para poder comer y/o pagar sus facturas;
cuando otros muchos se las ven y se las desean para llegar a fin de mes; cuando otros muchos siguen perdiendo sus casas por no poder pagar la hipoteca, etc, etc...ella, todavía, puede permitirse el lujo de irse de vacaciones con sus hijos y desaparecer del mapa cuando la cosa se pone fea.

   Y ahora que nadie me tache de demagoga. No soy de ningún partido político; no pertenezco a ninguna organización republicana ni fascista. No me interesa para nada la vida privada de nadie, excepto como en este caso, cuando esta vida privada se vive a costa de los impuestos que pagamos todos los españoles.