Que a los partidos políticos se les llene la boca a la hora de hablar de la independencia del poder judicial y cuando llegan al poder se dan de tortas para colocar en las altas instituciones judiciales a sus adláteres.
Que se desgañiten hablando de las excelencias de la Escuela Pública (esto sobre todo los que dicen ser de izquierdas) y luego, en la mayoría de los casos, sus pupilos y pupilas (escribamos según la última moda), vayan a colegios privados de élite.
Que los ex sindicalistas que tuvieron altas cuotas de poder, reconvertidos ahora en tertulianos de programas radiofónicos y televisivos de gran audiencia, nos den lecciones sobre moderación ante la crisis y nos adviertan de la peligrosidad que conlleva la desconfianza y la furia del pueblo contra las instituciones.Seguro que ninguno de ellos vive en la calle ni tiene que recurrir a la caridad para comer.
Que en un estado aconfesional la Religión Católica siga siendo una asignatura, y además evaluable en la escuela, y sobre todo en la Escuela Pública. La escuela no debería ser nunca un lugar para adoctrinamiento de ningún tipo, sino el recinto donde se incentiva el libre pensamiento y la reflexión crítica. Otra cosa muy distinta sería si la asignatura impartida se llamase "Historia de las Religiones"
Que con toda la comida que se tira, se podría erradicar el hambre en el mundo.
Que haya niños mal nutridos en España mientras se sigue derrochando el dinero público en eventos y gilipolleces que no nos van a sacar de ningún apuro.