jueves, 27 de marzo de 2014

La generosidad de la muerte

Una vez  terminados los homenajes al presidente Suárez, llega el momento del silencio reflexivo. La única verdad de todos los eventos celebrados ha sido el cariño del pueblo llano que recordaba emocionado la figura del finado y su valentía en una época realmente difícil en nuestra historia reciente. Ni que decir tiene que durante la Transición se nos engañó, se nos contaron verdades a medias y se nos ocultaron otras que quizás nunca sabremos. Los que tenemos una edad intuimos que se tuvieron que conceder muchas prebendas y privilegios a los gerifaltes de la dictadura para que nos dejaran seguir un camino más o menos democrático y sin derramamiento de sangre. Pero es que a lo peor, no había otra manera de cruzar ese desierto.
 Fue una etapa terrible, con una inflación desorbitada, con una economía por los suelos, con un paro galopante, con el terrorismo de ETA en unos de sus puntos más álgidos y a pesar de todo, en los cuatro años y ocho meses del mandato de Suárez  se llegaron a acuerdos y se tomaron decisiones que fueron determinantes para nuestra incipiente democracia. Mucho tendrían que aprender nuestros políticos actuales
de este comportamiento. Pese a quien le pese, fue el hombre de la concordia, del diálogo, de los pactos, del sacrificio personal por su país. ¿Que Adolfo Suárez cometió errores?Por supuesto. Sobre todo en su última etapa.
Pero es indudable que fue un político de bien: valiente, audaz, honrado, generoso. También polémico, altanero, soberbio, orgulloso, vanidoso y ¿qué? Con todas sus virtudes y sus defectos logró sacar a un país de cuarenta años de oscurantismo. Y todo esto lo llevó a cabo presionado, humillado, vilipendiado, ninguneado, no sólo por las circunstancias históricas que rodearon su gestión, sino por sus propios amigos y correligionarios y por una oposición cruel que no tuvo piedad de él y no reconoció su valía en ningún momento. Esos mismos que el otro día daban cabezadas y se santiguaban delante de su féretro; que mostraban sus condolencias y su pesar a sus familiares más cercanos; que lo elogiaban ante los medios.
 ¡Qué pena que haya que morirse para que to er mundo sea bueno!

En fin, es la indiosincracia del ser humano.Por otra parte, su familia estaría en esos momentos muy orgullosa y satisfecha, viendo cómo todos aquellos que lo olvidaron durante tantos años, no tenían ahora otro remedio que reconocer su grandeza política. Muy buena la estrategia de su hijo Adolfo con su anuncio ante los medios de la muerte inminente de su padre.

Descanse en paz un hombre que acaba de morir ahora físicamente, pero que ya llevaba una década muerto en vida. Los españoles de bien siempre lo recordarán.


martes, 21 de enero de 2014

HOMBRE RICO, HOMBRE POBRE

Ayer me dejó bloqueada el informe de Intermont Oxfam acerca de la pobreza a la que está abocado nuestro mundo.Es realmente escalofriante, y lo más injusto de todo es que esta situación sería totalmente reversible si los gobiernos de los países ¿civilizados? no estuvieran presos de los grandes capitales y de los lobbies mercantiles y financieros.

   Esta actualidad es tan inhumana que algún día, quizás no muy lejano, veamos cómo estos colectivos de ciudadanos, cada vez más pobres, se rebelan contra este sistema capitalista, cruel y opresor que los asfixia sin piedad y los conduce a situaciones límites, a veces incompatibles con la vida.

  Otra sociedad más solidaria, justa y humanitaria es posible y no nos podemos dejar engañar por las consignas políticas del gobierno de turno.

No es de recibo que en nuestro país sin ir más lejos, una generación entera esté perdida ya en el terreno laboral, sin futuro ni presente, sin derechos, sin vivienda, sin prestaciones sociales básicas, sin dignidad en su vida ni en su vejez.. En siete años hemos perdido derechos y conquistas sociales que nos costaron 40 años o más  conseguir, y hemos retrocedido a los inicios de los años sesenta donde la precariedad y la necesidad, eran, a todos los niveles, el pan nuestro de cada día.

  Es una vergüenza y un auténtico fraude social lo que los diferentes gobiernos han hecho con los ciudadanos, mintiendo, robando, abusando de un poder que precisamente les concedió el pueblo y, cometiendo en fin, una serie de tropelías a espaldas del votante que nos han llevado a esta situación.

  Loa ricos, cada vez más ricos; los pobres, cada vez más pobres; la clase media en la UCI en estado crítico; las prestaciones sociales a los más desfavorecidos desaparecidas como por arte de magia; la presión fiscal ejerciéndose casi siempre sobre los que tienen una nómina por muy precaria que sea ésta. Mientras, las grandes fortunas se van de rositas o eluden, por medio de chanchullos más o menos legales, sus responsabilidades fiscales.
   Las instituciones del Estado, en su mayoría, bajo sospecha de corrupción o de mala gestión o de nepotismo o abusando de manera descarada y prepotente de unos privilegios que no se corresponden con sus comportamientos poco éticos.

   En fin, no quiero yo hacer apología de la violencia porque alguien, como la señora guapa del PP (doña María Dolores de Cospedal) me puede tachar de pertenecer a grupos Antisistema. Dios me libre. Nunca he pertenecido yo a ningún grupo que me impida expresar libremente mis ideas.. Eso se lo dejo a ellos,que tienen disciplina de voto en sus partidos.

  Sin embargo, sigo diciendo que esto estallará, sobre todo, cuando vayamos muriendo los de la generación que mantenemos en la actualidad a hijos sin trabajo y nietos.

 85 personas en el mundo poseen la riqueza de 3570 millones de pobres. España es el segundo país en desigualdad social, sólo por detrás de Letonia, que hasta hace poco no sabíamos ni ubicarla en el mapa. ¿Y esto no es violencia, padres de la Patria?
Esto, además de violencia extrema es una forma de acabar con parte de la Humanidad, sin disparar ni un solo tiro ni derramar una gota de sangre.