Realmente asustada, preocupada, indignada y desmoralizada estoy ante los acontecimientos que están sucediendo en nuestro país y por los que se avecinan si Dios o nosotros, los ciudadanos, no lo remediamos.
¡ Madre mía cuántas mentiras se nos cuentan día a día en los medios de comunicación.! Me da igual del signo político que sean o a qué ideología o grupo de mass media defiendan. Es inconcebible cómo la profesión de periodista se ha convertido en una cortesana que halaga sin el menor remordimiento ni escrúpulo a quien le da de comer. Bien es verdad que en los tiempos que corren y para pagar facturas, como he escrito en otras ocasiones, a veces quizás no haya más remedio que prostituirse. Pero en ocasiones es tan descarada la venta del cuerpo que nos toman a los ciudadanos por imbéciles.
El periodista íntegro tiene poco que hacer en la sociedad actual, pues o bien se le despide, se le margina o se le manda a hacer trabajos que están muy por debajo de su valía profesional. Por ejemplo, una no puede entender cómo las grandes empresas de la comunicación de este país pueden mandar a sus periodistas a ruedas de prensa de políticos donde no se admiten preguntas después de la exposición. Y esto no responde más que a un servilismo al poder que más tarde quizás pueda ser recompensado con alguna licencia para crear otra emisora u otro periódico que nos seguirá contando las mentiras o las noticias que a ese poder les interese. En una verdadera democracia, la información no puede convertirse jamás en la ramera del gobierno de turno, y si esto ocurre, la democracia peligra.
¿Por qué nadie nos ha contado el altercado que tuvo el príncipe Felipe con una periodista francesa que le preguntó acerca de los negocios de su cuñado? ¿Por qué la violencia de sus escoltas contra esta informadora con lo fácil que hubiese sido responder con toda naturalidad que esos temas están en manos de los jueces y que ellos son los que tienen que saber, opinar y obrar en consecuencia? Entonces, más que un príncipe, hubiese quedado como un rey con la respuesta.
¿Por qué no salen tampoco en los informativos generales las noticias sobre la cantidad de muertos que han causado los medicamentos que se aplicaron durante años a los enfermos de SIDA, a sabiendas de que se les estaba dando puro veneno? Es más, ¿ por qué no se nos cuenta que eminentes científicos, investigadores,virólogos discrepan notablemente con la información médica oficial que se nos proporciona a los ciudadanos sobre esta y otras enfermedades?
En fin, hoy por hoy es lo que hay y urge que los ciudadanos tomemos conciencia y analicemos con lupa la información que nos llega, investigando, contrastando e informándonos por nuestra cuenta del fondo de la verdad. De otra manera, también nos convertiremos, sin querer o de forma inconsciente en cortesanos del poder vigente.